Cansado que la tristeza siga agobiando
lloraré de nuevo a las emociones
que persiguen mi vida como su presa
y la hastían con mano violenta.
Las lágrimas brotan de nuevo por los dedos,
mis alegrías y esperanzas huyen de mí,
siguen los pasos del mar turbulento,
de la tierra muerta y el río sin fin.
No quiero soportarme y es injusto para todos,
a ellos les deseo la paciencia que yo no tengo,
han estado ahí y siempre estarán ayudando,
es horrible que carguen con el remordimiento.
Ya estará el grito ahogado, no sufrirá más,
la carga no es desechada pero no considera
otra locura y el constante desvelo.
Abatida mi voluntad, las rodillas caen,
sangrando por la vereda erróneamente recorrida,
ya se ha acabado, inicia la partida.