domingo, 30 de octubre de 2022

A través

He sentido de nuevo tu llanto
corriendo en ese sutil abrazo,
entre los sueños de papel.


He visto tu voz imbuida en rabia,
mirar la agonía de la alegría,
que hace a tus pasos ceder.


Puedes sentirlo en la piel,
en esa piel que existe y que no,
que se diluye en el tal vez.


En la tormenta que vislumbras,
sin hallar un pequeño oasis
donde descansar o caer.


En ese sufrimiento que persiste,
que duele, que hiere, que mata,
en los mares sabor a hiel.


Queda suspirando en el aire
un vacío profundo en el existir
y tu alma sin poder responder.


¿Por dónde viaja ese dolor?
Que ardiendo puedo sentirle
calcinando los adentros de mi ser.


En dónde reposará ese dolor,
la tristeza que todos vivimos
con la soledad del atardecer.

sábado, 2 de octubre de 2021

Hemos regado nuestro corazón en las aceras

Dejamos mucha de nuestra vida
en otros brazos, en otras charlas,
en sueños que nunca llegan.

 

Dejamos amores inconclusos,
lágrimas hundidas en el alma,
besos, gritos y miles de promesas.

 

Se han alejado muchos rostros…
Se han quedado en la memoria
amigos andando en las veredas.

 

Se han ido algunos recuerdos…
La inocencia, la furia, la pena,
tardes y noches en las estrellas.

 

Y a pesar de todo seguimos aquí,
volviendo a dejar más vida,
volviendo a olvidar personas
y a amar con sus consecuencias.

 

Seguiremos sintiendo y perdiendo,
amigos, amores, noches en vela…
Siempre recordando que
hemos regado nuestro corazón en las aceras.

martes, 29 de junio de 2021

De ti y de mí

Aún hay muchas cosas de mí que no entiendo,
n
o recuerdo cómo pero me aprendí tu aroma,
aquel que cálidamente desprende tu ser, 
el aroma cuando piensas con flores rojas.

No sé, pero recuerdo el sonido de tus pasos,
el tintineo de tus pies mientras te enojas
o los suaves tiempos de tus sueños
que marcas siempre que no lo notas.

No entiendo cómo recuerdo tu piel,
las marcas de los años que pasan, 
las lunas que brillan sobre tu tez
y
 que hacen viajar a mis alas rotas.

Pero entre tanto vacío en mi memoria,
sé que me derrite el aroma de tu vaho,
que adoro el calor de tu respiración,
que sueño contigo y con tus palabras,
que te amo aún con las historias amargas, 
que estoy vivo gracias a tus rosas.

Hay tantas cosas que no sé el por qué,
todas las pláticas, los sueños, los años,
los recuerdos, los aromas, tu espera sin fin,
todos esos detalles que hacen que yo
aún tenga tanto que no entienda de mí.

 

domingo, 19 de julio de 2020

En un pequeño cuarto...

Camarada, fue hace mucho tiempo, pero aún recuerdo,
éramos jóvenes, extraños que se convirtieron en hermanos,
noches en vela encerrados en escasos metros cuadrados.

Singularidad entre los cauces del mundo, del universo,
un rincón escondido, un oasis dentro de este caos urbano,
amaneceres ocultos entre las calles que vieron nuestros pasos.

Ahí forjamos nuestras reuniones con furor y fuego fatuo,
con el humo de cientos de cigarrillos encendidos en las manos,
las cuerdas de las guitarras que tantas pasiones expresaron.

Pasaban nuestros corazones por millones de sentimientos,
alegrías que compartíamos entre las botellas y el canto,
las risas, las bromas, las palabras que al corazón llenaron.

Había tormentas que en la existencia nos torturaban,
pero siempre se contaba con los consejos, los abrazos,
las risas, las bromas, las palabras que al corazón sanaron.

Teníamos un refugio para las almas que son extrañas,
podíamos ser solo tres, a veces eran cientos de tragos,
era para todos los que lo vivimos un lugar mágico.

Qué buenos momentos vivimos, amigos míos,
más no somos tan jóvenes, el tiempo ha pasado,
pero ya dejamos de ser, por siempre, extraños,
seremos hojas que caerán del mismo árbol.

La existencia nos ha llevado lejos de todo eso,
ya no hay canciones en aquel pequeño cuarto,
ya no estamos ahí, riendo, viviendo, cantando,
podríamos pensar que todo se ha acabado.

Pero amigo, las vibraciones resuenan siempre,
lo que nació sutilmente en ese pequeño espacio
ahora viaja con nosotros, en nuestras manos,
cantaremos de nuevo, reiremos como antaño,
hermano, todo eso yo también lo extraño…

viernes, 17 de julio de 2020

Algo hay de cierto


Tal vez sea verdad lo que me dices,
tal vez sea que en esa mirada triste
se halle el dulce sabor de un recuerdo.

Puede que se esconda entre los matices,
más profundo que el dolor que se percibe,
 puede ser un secreto que llevamos dentro.

Quiero creer que todo lo que se ha pasado,
este morir en el ocaso, en los recuerdos,
es más que una cicatriz ungida en un sueño.

Me gustaría saberlo, sentirlo, entenderlo,
ver cómo el laúd de todos mis tormentos
riega las flores que brillarán algún día.

Quiero pensar que algo hay de cierto,
que de aquello que sentimos entre espinas
no solo son heridas ardiendo en el pecho,
que es importante toda esta agonía,
que algo de nuestros instantes es eterno.

lunes, 4 de mayo de 2020

Zarabanda

¡Brindemos!

Por la paz de la muerte y la alegría de la vida.

¡Dancemos!

Olvidemos  nuestras penas hasta que llegue el día.

¡Salud! 

Por los que no podrán más chocar sus copas,
Por los que se despiden desde muy temprano,
Y tornaron en silencio de su voz las notas,
Y no abrazaremos, ni estrecharemos manos.

Porque la vida es fatua y el tiempo perenne,
Y al que vive cada día más es un día menos,
Porque la noche a nuestros días se viene,
Por amor y tranquilidad de quienes queremos.

Entonces bien, amados compañeros...

¡Por la alegría de la muerte y la paz de la vida brindemos!

miércoles, 9 de octubre de 2019

Compañía

Los días no siempre fueron así,
hubo momentos en que nunca sufrí,
en que no entendía lo que sentía,
no importaba lo que dentro había.

Y en medio de esa insostenible utopía
comenzaron a germinar tus semillas,
crecieron con mi sangre y mis risas,
se alimentaron de esa imaginaria vida.

Al fin te conocí… Sin saberlo, te tenía,
a ti y a un complot de sentimientos
que ahogaban todo lo que conocía
y dentro de mí parecía un sufrimiento.

Yo no sabía que eras, me dolías,
creí que eras fuego e intensa ira,
creí que eras vacío y melancolía,
pero eres tierna, dulce, gentil empatía.

Cómo iba saberlo, soledad mía,
que estarías presente en la alegría,
en todas las tristezas y las agonías,
cuando estuve muy acompañado 
y cuando estaba lejos de toda vista.

Cómo iba a saber que eras mi guía,
para salir del encierro cruel del infierno
o para regresar raudo a esos adentros
a que el frío invierno hiele los huesos.

Ahora lo sé, lo que siempre quería,
que te necesito, siempre te necesité
y aunque parezca que estoy lejos de ti,
no te pierdo, no te olvido, no es así,
porque sin ti perdería lo que soy
y lo que gentilmente me motiva.

Ahora sé que nunca estaré solo...
No estuve solo cuando muchos había,
no estuve solo cuando había nada,
no estaré solo al final de esta jornada.

Porque tu mano, como siempre amable,
me llevará a donde todo se acaba,
donde nada se siente, nada se sabe,
a tu eterna compañía, una dulce morada.

jueves, 25 de abril de 2019

Para el fin

¿Qué tengo para ti?

Solo existe dentro la agonía,
no puedo ofrecerte nada de esta vida
que no sean las heridas dentro del corazón.

Solo tengo para ti, querida,
las lágrimas en el atardecer vertidas,
la sangre perdida dentro de cada pasión.

¿Qué quieres de mí?

Sabes que nada me sabe,
que las estelas vagan entre los mares
amargos, huecos, vacíos de toda emoción.

Tengo este saber despreciable,
tengo esta sensación de ser miserable
de entender que será más grande el dolor.

Y sigues aún aquí...

Esto es lo que te puedo dar:
el dolor de perder en las buenas,
las memorias de añoranzas plenas,
el agobio de cada error en el azar.

Lo que ya no podré mirar,
las estrellas, la luna, las noches,
el frío, el invierno, los estertores,
las calles que llené de bella soledad.

Lo que no podré recuperar,
la alegría de los días, los amores,
el deseo de bailar, el aroma a flores,
el poder morir con toda tranquilidad.

Los libros que vi pasar,
las letras bañadas en las lágrimas,
la insondable esperanza ahogada,
lo que a mi alma hizo tanto mal.

Es lo que más pude valorar;
te ofrendo lo que más me importa,
son mis sueños y mis notas rotas,
Ahora dame tus brazos, quiero descansar.