¡Brindemos!
Por la paz de la muerte y la alegría de la vida.
¡Dancemos!
Olvidemos nuestras penas hasta que llegue el día.
¡Salud!
Por los que no podrán más chocar sus copas,
Por los que se despiden desde muy temprano,
Y tornaron en silencio de su voz las notas,
Y no abrazaremos, ni estrecharemos manos.
Porque la vida es fatua y el tiempo perenne,
Y al que vive cada día más es un día menos,
Porque la noche a nuestros días se viene,
Por amor y tranquilidad de quienes queremos.
Entonces bien, amados compañeros...
¡Por la alegría de la muerte y la paz de la vida brindemos!
lunes, 4 de mayo de 2020
miércoles, 9 de octubre de 2019
Compañía
Los días no siempre fueron así,
hubo momentos en que nunca sufrí,
en que no entendía lo que sentía,
no importaba lo que dentro había.
Y en medio de esa insostenible utopía
comenzaron a germinar tus semillas,
crecieron con mi sangre y mis risas,
se alimentaron de esa imaginaria vida.
Al fin te conocí… Sin saberlo, te tenía,
a ti y a un complot de sentimientos
que ahogaban todo lo que conocía
y dentro de mí parecía un sufrimiento.
Yo no sabía que eras, me dolías,
creí que eras fuego e intensa ira,
creí que eras vacío y melancolía,
pero eres tierna, dulce, gentil empatía.
Cómo iba saberlo, soledad mía,
que estarías presente en la alegría,
en todas las tristezas y las agonías,
cuando estuve muy acompañado
y cuando estaba lejos de toda vista.
Cómo iba a saber que eras mi guía,
para salir del encierro cruel del infierno
o para regresar raudo a esos adentros
a que el frío invierno hiele los huesos.
Ahora lo sé, lo que siempre quería,
que te necesito, siempre te necesité
y aunque parezca que estoy lejos de ti,
no te pierdo, no te olvido, no es así,
porque sin ti perdería lo que soy
y lo que gentilmente me motiva.
Ahora sé que nunca estaré solo...
No estuve solo cuando muchos había,
no estuve solo cuando había nada,
no estaré solo al final de esta jornada.
Porque tu mano, como siempre amable,
me llevará a donde todo se acaba,
donde nada se siente, nada se sabe,
a tu eterna compañía, una dulce morada.
jueves, 25 de abril de 2019
Para el fin
¿Qué tengo para ti?
Solo existe dentro la agonía,
no puedo ofrecerte nada de esta vida
que no sean las heridas dentro del corazón.
Solo tengo para ti, querida,
las lágrimas en el atardecer vertidas,
la sangre perdida dentro de cada pasión.
¿Qué quieres de mí?
Sabes que nada me sabe,
que las estelas vagan entre los mares
amargos, huecos, vacíos de toda emoción.
Tengo este saber despreciable,
tengo esta sensación de ser miserable
de entender que será más grande el dolor.
Y sigues aún aquí...
Esto es lo que te puedo dar:
el dolor de perder en las buenas,
las memorias de añoranzas plenas,
el agobio de cada error en el azar.
Lo que ya no podré mirar,
las estrellas, la luna, las noches,
el frío, el invierno, los estertores,
las calles que llené de bella soledad.
Lo que no podré recuperar,
la alegría de los días, los amores,
el deseo de bailar, el aroma a flores,
el poder morir con toda tranquilidad.
Los libros que vi pasar,
las letras bañadas en las lágrimas,
la insondable esperanza ahogada,
lo que a mi alma hizo tanto mal.
Es lo que más pude valorar;
te ofrendo lo que más me importa,
son mis sueños y mis notas rotas,
Ahora dame tus brazos, quiero descansar.
martes, 8 de enero de 2019
Dentro de ti
Ya calma el silencio tu ausencia,
ya calma la rabia un poco la paciencia,
todo es tormenta recostado en el paredón.
Tuya siempre fue la misma espera,
ya dentro, en mí, nada de eso te queda;
vamos juntos, como siempre, hacia el adiós.
Perfume oscuro es el que ofreces
ahogado en el sopor de una muerte,
¿qué mayor placer logras en esta pasión?
Arropas mis sueños en los que tienes,
con las olas de la noche estás presente,
suspendida en la herida de la imaginación.
Ese sonido suave, casi embriagante,
de tus delicadas manos girando la llave,
en tus senos vierto mi existencia sin temor.
Ya no hay nada, la noche desaparece,
tengo lo que quiero, un viaje en el éter,
y en sus pasos de soledad, al final, el dolor.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
Ofrenda
Es un constante anhelo el verme con el corazón abierto
llenando un cáliz con el suave sabor de mi muerte
todo por ver de nuevo tu rostro sonriendo.
Daría este cuerpo hasta tenerlo cansado y sediento
por calmar solo un poco la sed de tus pasos
que vagan sin calmar el remordimiento.
Como quisiera calentar tu corazón tan triste, inerte,
como quisiera poder sentir arder mis huesos
y poder hacer que te sientas más fuerte.
No soporto verte sin poder mirar aquello que pierdes,
dame un motivo para perder lo que ya no es
y que regrese al alma eso que sientes.
Si borrando las letras de mis pobres sentimientos
regresa raudo el caudal que vas perdiendo
en tus velas mi último aire será viento.
Si es necesario, amor mío, ver todo lo que soy partir
deja que mi existencia sea solo un sueño
para que tus sueños vuelvan
a existir;
es la última ofrenda que
tengo para ti.
miércoles, 21 de junio de 2017
Otra vez
¿Cuántas veces más?
Me pregunto, y escucho atento al mar:
Las que sean necesarias para nunca olvidar.
Me quedanlas alas rotas, los sueños secos y en mi cuaderno las notas dibujadas de la que sería nuestra canción, razón para volar en sueños y dueños de nuestra fantasía romper los muros de la prisión del tiempo y espacio.
Despacio suspiro el Nombre que anhela mi alma y nada hace eco a mi llamado.
¿Cuántas veces más tendré que pasar por esta herida autoinfligida?
¡Tragos amargos de recuerdos y sonrisas fingidas!
Pasando cada rato como el patético ingrato que mendigaba amor a cambio de sonrisas, sorbiendo lágrimas para menguar de otros las pesquizas.
Durmiendo con un ojo abierto esperando súcubos que hagan trizas mi tranquilidad,
Durmiendo con un ojo abierto esperando súcubos que hagan trizas mi tranquilidad,
Ironía de la triste humanidad en busca de la felicidad que se niega a sí misma por su propia frialdad.
Entre líneas de desdeño y sueño como un leño en la hogera la cordura queda fuera de toda ecuación cuando dentro de la operación se mezcla el corazón y me pregunto ¿cuantas veces más? ¿cuantas veces más voy a pasar por un instante de locura sin mesura de mi persona?
El mar responde en la espuma de sus olas: ¡Las horas todas! ¡Las que sean necesarias para nunca olvidar!
jueves, 24 de noviembre de 2016
Algo de Esperanza
Al aparecer el alba encontrarán mi cuerpo,
este cuerpo tan vívidamente muerto
como un espectro errante del infierno.
Al despuntar el cielo se hallarán mis restos,
carcomidos, abandonados por los perros,
descomponiéndose dulcemente junto al tiempo.
Al hallar los últimos pasos de un fugaz existir
veran asirse a la nada todos los pensamientos,
no había nada antes, tampoco hay algo ahora,
las noches eran tan insípidas como las auroras.
No existió en el sueño un momento perpetuo,
el vacío inundó siempre el vaso con hiel y vino,
hundió todos los sentimientos en el sopor,
nada había quedado para lo sentido.
Todo fue azar en el frío, azar en el estío,
la soledad llenaba siempre todo lo concebido,
ahí están mis restos, talllados en el olvido.
Y aún aquí esperan el suave suspiro del viento,
aún así esperan la tersa lluvia o el cielo abierto,
que venga a terminar con el llanto fúnebre
que acabe el insondable suplicio lúgubre,
aún esperan ver el dolor lejos de los sueños.
Esperan en la nada, esperan en el alba,
esperan fielmente con la agonía agrietada,
pero aquel alivio por siempre se ha perdido
la existencia nunca cambio de color,
nunca llegué a sentir algo de esperanza.
nunca llegué a sentir algo de esperanza.
jueves, 9 de junio de 2016
Hace Tiempo
Hace un segundo volví a pensar en ti.
Hace una hora seguía solo recostado
en la habitación mirando el tejado gris.
Hace un día sentía la misma envidia
que me carcome al no poder huir de aquí.
Hace una semana abrazaba el cielo
reanimando un sueño que deseaba morir.
Hace un mes caminaba sin consuelo
en las viejos andenes del ferrocarril.
Hace un año luchaba contra la tiricia
para levantarme y volver a sonreír.
Hace un lustro bello era el mundo
con tus manos andando junto a mí.
Hace una decada todo se iluminaba,
fue aquel día en que te conocí.
Al iniciar la vida yo lloraba porque ya sabía
que tarde o temprano te dejaría ir.
Hace más de la existencia yo no existía,
al igual que ahora que ya no existo
desde que te vi partir.
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