domingo, 27 de marzo de 2016

MICRAS

Momento a momento nuestro labios se acercan más,
nuestros corazones cada vez laten más de prisa,
tú dulce aliento es recibido por el mío;
un beso entre nosotros se aproxima
pero tú te apartas de mi
y así el clímax se pospone una vez más,
no hay frustración o enojo alguno
solo una sonrisa coqueta en tu rostro,
-Es todo lo que recibirás- son las palabras
que de ti emergen y con ellas
una promesa silente que es lo que en verdad escucho

y mañana quizás otro intento fallido he de realizar.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Acabará


Estoy sintiéndome lejos del sentir, 
gusanos entran por los labios rotos, 
escapan carcomiéndome los poros, 
vibra bajo pecho un último latir. 

Estoy huyendo cautivo del existir, 
ya sin vid y añorando los otoños, 
cansado por recoger los despojos, 
aroma a fuego infernal he de seguir. 

Carezco de vida uniéndome al vaivén, 
ahora tampoco la esperanza encepo. 
¡Adiós!... Un último baile en el edén. 

Hay mucho frío crujiendo en el cuerpo, 
nada que pueda imaginar como bien, 
pero acabará, para eso es el tiempo.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Sin Voltear a Ver

Qué será de mí con tu sólida ausencia
sino el cúmulo de emociones fibradas
dentro de la amarga penitencia
de mirarme en la derrota.

Qué sería de los versos inconclusos
dentro de aquel bar ilegal
de los sueños fundidos
en el mar de la soledad.

Alma mía, 
qué harás con toda la agonía
acumulada en las orillas de la cuidad,
oscurecida por la falta de nuestros años.

Qué pasará con esos lazos,
con tus pequeñas manos 
y con mis inconmesurados pasos,
ensoñados en un mundo 
que nunca podrá ser.

Por qué abandonar estos sueños híbridos,
de alcohol e instantes insípidos
que vimos con ojos rojizos 
por las lagrimas del amanecer.

No me faltas, no me necesitas,
pero te necesito y te hago falta
y en la llama arcana del estío
nos remembramos y nos olvidamos,
¿acaso es nuestro destino?

¡Anda pues!,
que el camino falta por ser recorrido.

¡Anda sin voltear a ver!,
 lo que nos falta en el intenso frío.

¡Anda pues!,
con mi corazón herido;
mientras yo he de recorrer el camino,
con el sueño imaginario de nuestro pasado
y el recuerdo sangrando en el vacío.

jueves, 20 de agosto de 2015

Después de la Espera


Ya no le llamaba con la esperanza de ver una respuesta suya, solo era el deseo incandescente de que supiera que aún existía más allá de la errante forma que vió en el último instante pasar. 


Ya había abandonado el sueño de hablarle, cada vez que dormía le platicaba el día y de ese modo jamás extrañó realmente su voz, estaba presente siempre en su mente aunque ya no estaba su cuerpo y su calor. 

Se había perdido la magia con la que amenazaba la melancolía de la vida, pero la magia de aquella mirada que fungió como alegría aún permanecía sin cambio en el corazón, todo era pasado y el tiempo se perdió de la razón. 

No quedaba mucho, pero lo que permaneció nunca sucumbió, recuerdos de días felices que nunca apreció, corazón fausto y profuso refugiado en noche sin luz ni ilusión. Vida y muerte eran para lo que el tiempo nunca perdonó. 

Y así dejó la espera de verle alguna tarde en el parque, en el jardín principal, en la estación de aquel tren que tanto los sintió andar, en los pasillos, en las aceras, en algún punto entre el cielo y el mar, ya no era quien le esperaba, ya no era, nunca más. 

jueves, 21 de mayo de 2015

Ideal

No, no te deseo,
me gusta como te sientes, como lo recuerdo,
como se hiere en el corazón atravesado,
el sabor eufórico, embriagante,
de la agonía que suscribe al todo acabado.

No, no eres tú, 
es el aroma cobrizo que sumerges en mi rostro,
por solo revivirlo, por tener la suerte de esos ojos
que parecen abrir las cicatrices del llanto.

Eres ese pensamiento, nauseabundo, somnoliento,
agotando el cauce en un valle quebradizo, reseco,
tanta espera sirvió para fundirse en el silencio,
afable conjugación junto al veneno de antaño.

Lo grité, lo escribí en las paredes,
lo rasgué en la piel con la braza de tus labios,
más sigue siendo la ausencia con su andar ofidio
que penumbra los días y las noches,
que aclama el final del cansancio.

Y ahora te espero, siempre te he esperado,
aún sin saberlo eras en mí alegría,
parte omnisciente dentro del pasado,
parte del mundo cuando termine todo esto,
futuro presente dentro del ocaso.

Eterna serás en el destino,
para lo que es mi vida eres un suspiro,
cuando llegue el fin serás el adagio,
serás siempre lo que me defina,
serás siempre lo que me deje presente
que la vida estuvo contigo
con cada uno de tus pasos.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Injuria Esperanza

Así te encontré en lo vacuo
dentro de mi cuerpo errabundo, calcinado,
sombra de un ser de pensamiento confuso,
perdido era en un mundo abandonado.

Aquí, juntos, desperdiciábamos sobre la tierra
los momentos ocultos a todas las estelas,
eramos desperdicio uno del otro,
un sueño que se apagaba con los años.

Yo solo anhelaba sentir mi corazón a tu lado,
solo esperaba caminar y mirar tus ojos rojizos
recordando el llanto fúrico, ahora apagado,
mi mirada grisácea en el yugo del cansancio.

Si, sentir tus pasos y esa sonrisa poseída
por la tierna belicosidad de tus brazos,
todo lo que quería era
y en ese mismo instante de sopor fecundo
se escapó el sueño dentro del arcano.

Y me deseé deshaciéndome de ti,
de lo que habías dejado en el olvido,
de tus ojos, de tu ser, de mi llanto.

Arranque entonces de la piel
cada uno de los poros que lo habían sentido
 para dejar secos consigo el sentirme alejado.

Mis ojos fueron cegados con otros,
miradas funestas que atravesaban
mi andar, mis pasos titubeantes, atrasados.

Devoré dentro de mis entrañas
el suave aroma del calor viviente,
dejé en los restos un frío nostálgico.

Rompí los huesos que ataban mi corazón,
lo deje escapar sin rumbo fijo
y no volví a mirar atrás.

Y desangrando los momentos vividos,
ahogados en un mar de sinsentidos,
ya no pensé en ti, ni en tus brazos.

Pero el llanto nunca cedió 
y los recuerdos fastuosos volvieron a herir
la nada que había en mis años,
los sueños que eran pasado,
no pude olvidarte ni cerca del fin.

Y entonces, soledad mía, 
¿por qué, si tanto te quise, 
si tanto te he amado,
por qué esperas mi muerte
para que yo me encuentre a tu lado?
No lo entiendo, 
no hay injuria esperanza para mis labios.

Y sin embargo aquí te espero
con ansia y crueldad demorada,
te espero, con solemne canto 
dentro de una larga noche 
en la que nunca llegará la madrugada.

miércoles, 13 de agosto de 2014

MAÑANA

Hoy quisiera poder decir que te amo,
me he despertado con la firme idea de hacerlo,
hoy por fin te diré eso que tanto miedo me ha dado,
me olvidare de la incertidumbre y esas dudas que me abruman
y mirándote a los ojos pronunciare
esas dos palabras que tanto me han pesado, pero…
¿y si no me respondes como deseo?
No, eso no puede ser, tu me debes de corresponder,
he hecho tanto por ti, he sacrificado mi mundo por ti,
merezco que me ames… no podría con el rechazo…
el miedo se apodera de mi, quizás debe seguir callado
y amarte en silencio como hasta ahora.
Mañana, si mañana lo intentare de nuevo,
el valor se apoderara de mi y con voz firme  me veré al espejo,
y pronunciare esas  dos palabras que no pude decirme hoy,

mañana será diferente…

lunes, 2 de junio de 2014

Ante Ti

Anda, levántate,
no me inmiscuyas en este juego,
ven y sonríe conmigo, declama un cuento,
andemos juntos con la cara altiva y soez,
riamos del mundo, de todo esto.

Apresúrate, aquí estoy,
que las calles impías están esperando,
aguardan que juntos, paso a paso,
retomemos el trono de los tiempos,
nuestros sueños jamás serán pasado.

Deja ya de fingir,
dibuja la sonrisas que solías sufrir,
platícame cómo te va ahora sin mí,
no me respondas que en mi ausencia
ya has dejado de sentir.

Despierta, vamos,
no creo en esa siniestra postura,
no creo que poses antes de la sepultura,
es mentira ver recostarte en la seda
que recubre el ataúd que te secunda.

Ven y abrázame,
apaga con tu ser este silencio,
desata las emociones que ahora siento,
quita la agonía de esta visita
que me hace sufrir en lo más siniestro.

No te alejes, quédate,
quédate en los suspiros que exhalo,
en tus palabras que tanto he anhelado;
no me abandones así, en lo terreno
que aquí aqueja el frío de lo olvidado.

¡Esta bien! ¡Vete!
Abandóname, todo intento es nada,
ahogaré siempre la vida sin tu mirada;
ahora aléjate y no voltees, que no lloro,
solo muestro todo lo que te quiero 
con lo que queda en mi triste alma.




A todos aquellos que forman parte de mí
recuerden siempre que han llenado mis días,
que con dolor y alegría hemos conjugado la vida 
y eso lo llevaré en el palpitar hasta que llegue el fin.